( Propaganda de MTV después del ataque a las torres gemelas)
(Propaganda de las buenas labores de los soldados ' americanos' en IRAK) (Foto de Bush construida con imágenes e irakies asesinados)

A manera de cierre quisiera incluir el tema del poder de los medios de comunicación, no desde el lugar común, desde la postura impotente ante un monstruo aplastante como el constituido por los medios de comunicación, monstruo que limita la información y la homogeniza. Lo que sucede es que los medios actualmente están atravesados por la imagen, parecen extensiones de nuestro cuerpo, son cada vez más indispensables para el reconocimiento para la identificación, para el encuentro en fin sencillamente para la comunicación. La sobreproducción de éstos, es inconmensurable, por eso se indagará en este trabajo, no sólo cómo han sido utilizados sino bajo qué intereses han funcionado como un artefacto para poder manipular la opinión y el poder a través de nosotros, los usuarios.
“Consumimos información en forma de imágenes porque consumir es el signo de nuestro tiempo, pero lo hacemos de una forma totalmente robotizada alejando de esa forma toda interrogante: ¿quién es el emisor?, ¿qué fines pretende?, ¿cómo se construyen los mensajes mediáticos?, ¿cuál es su ideología?, ¿qué se esconde tras lo obvio?” Masterman (1993) habla de Empresas de Concienciación refiriéndose a los medios; Chomsky y Dieterich (1999) los significa como instrumentos del poder para la «fabricación del consenso» en las democracias, aunque reconoce (Chomsky, 1994 y 1999) que éstos forman parte de un sistema doctrinario más amplio de «adoctrinamiento» y de «expertos en legitimación» ya que en las democracias también hay que controlar lo que la gente piensa o hacerlas pensar en una dirección determinada.
Es desde quienes percibimos, desde la sociedad de consumo, donde tenemos el verdadero poder para realizar o no algo, para decidir; para hacer realidad los antojos del poder mediático. Permitirnos reflexionar e interiorizar la posición como individuo ante los medios, la postura ante la opinión pública, es darnos cuenta de cómo el individuo es un actor imprescindible en la construcción de poder. La periferia cada vez adquiere mayor fuerza y es desde el trabajo en comunidad desde donde el reconocimiento mutuo entre las personas, se permite el empoderamiento y la apropiación del medio, el orgullo por sí mismo, por el territorio y las personas que le rodean.
“ La democratización de la imagen en su camino hacia la modernidad se da al mismo tiempo que la de la literatura . Por lo tanto, no se puede oponer a la civilización de la imagen a la de la escritura . El s XVI conoce cambios profundos y simultáneos; la literatura se convierte en un arma de pensamiento humano, la filosofía descubre el contrato social , al tiempo que la imprenta permite por fin una distribución masiva y por onerosa del texto y la imagen” (Tibault – Lauran; 1973 18).
Y es que con la era industrial la masificación de la imagen fue una fuerza que hizo cotidianos e imperceptibles otros aspectos de la imagen, reduciéndola sólo a los atributos de propaganda de la información manipulada, si bien por el consumo o por ideas políticas de quines tenían los medios de producción. De igual manera los mecanismos de imprenta, de producción, de comunicación se fueron perfeccionando y con éstos, la masificación de la imagen propaganda, imagen manipuladora. Tal sería el impacto de la técnica de la imagen que la escuela de Frankfurt en representación de Teodor Adorno y Horkheimer, escribirían en su obra “La industria cultural: Ilustración como engaño de masas” el efecto en la sociedad y el pensamiento sobre la cultura fueron importantes pilares de esta obra. De esta forma la escuela se basó en algunas tesis de sociología de la época donde consideraban que la pérdida de apoyo en la religión objetiva, la disolución de los últimos residuos precapitalistas y la distinción técnica y social así como la especialización llevada a su punto más alto, produjeron un caos cultural. “Por el momento la técnica de la industria cultural ha llegado sólo a la igualación y a la producción en serie, sacrificando aquello por lo cual la lógica de la obra se distinguía de la del sistema social. Pero ello no es causa de una ley de desarrollo de la técnica en cuanto tal, sino de su función en la economía actual.” (Adorno y Horkheimer, 1947: 7).
Lo que la escuela de Frankfurt quería dar por sentado era en sí, el significado de la industria cultural, la repercusión directa de la técnica en el cambio social, explicar cómo esta industria cambiaría la cultura por una cultura de masas. Adorno explica cómo todos los bienes culturales al entrar bajo el sistema capitalista, en el mundo de las mercancías, siendo producidos por el mercado y dirigidos por el mismo, repercute en el hecho en que el valor de cambio a aumentado por encima del valor de uso. Este sólo acontecimiento transformó la aproximación de los sujetos ante las obras de arte, ante las imágenes, la observación y reflexión de las mismas. La homogenización de los mensajes entonces ha producido la homogenización de los espectadores, denominando a esa pluralidad heterogénea de individuos que se desconocen entre ellos, que viven separados del espacio y no interactúan entre sí, como: la masa, aquella reagrupación colectiva espontánea que toma un comportamiento colectivo y que a la vez constituye parte fundamental de la denominada cultura de masas.[1] “Las técnicas de reproducción aplicadas a la obra de arte modifican la relación de la masa con relación al arte” (Benjamín, 1968: 583)
Pero esa aparente homogenización, esa multiplicación de las imágenes y de los mensajes además de haber sido un elemento transformador en la sociedad, así como han generado aspectos impositivos, también ha aportado al acceso de todos hacia la cultura y no ya tan solo de las elites, de igual manera la aproximación y acceso de los medios hacia la gente, ha permitido verse desde otros planos y contextos democratizando el valor del imagen. Sin embargo “desde el momento que el criterio de autenticidad deja de ser aplicable a la producción artística., toda la función del arte se encuentra transformada. En lugar de reposar sobre el ritual, se fundamenta de ahora en adelante en otra forma : la praxis: la política.” (Benjamín, 1968; 482)
“Si la tendencia social objetiva de la época se encarna en las intenciones subjetivas de los dirigentes supremos, éstos pertenecen por su origen a los sectores más poderosos de la industria. Los monopolios culturales son, en relación con ellos, débiles y dependientes” (Adorno y Horkheimer,1947: 18)
Vale decir, que la determinación esencial de la modernidad es consumación y resultado de una historia que se comprende a sí misma como un modo determinado del tiempo, o sea, el presente que no sólo tiene presencia como saber sino que también como dominación.
La imagen ha sido un icono de poder mucho mas evidente desde la estrategia de Gebels y la manipulación de ésta a través de la propaganda en la II guerra mundial, con el fin de cumplir su cometido como mano derecha de Hitler, Gebels además de convencer de las bondades del ejército Nazi al pueblo alemán, utilizó la imagen como dispositivo para mantener impune las desapariciones de personas que inclusive, eran miembros de su ejército. Se descubrió tiempo después, por el acceso a archivos, cómo a través de métodos rudimentarios, a través simplemente del buen uso de los negativos, jugaban con las imágenes sobreponiendo multitudes en las fotos de discursos de Hitler, así como quitando y poniendo personas en las fotos del partido o de miembros de las fuerzas armadas. En fin fue contundente para el mundo cómo realmente, la gente se dejó llevar por estas composiciones que no eran otra cosa que una oda a la exaltación casi mesiánica del líder nazi. Los ángulos utilizados siempre ponían la figura de Hitler arriba, las composiciones era con banderas y cielos de fondo, primeros planos con perfiles mirando hacia arriba, ángulos clásicos de composición que tenemos predeterminados y asociados en nuestra mente, produciendo inconscientemente una relación de sentidos de bondad o idolatría. Es por esto mismo por lo que los publicistas siguen usando algunos modelos para fines políticos o de liderazgo.
Tanto los mecanismos de producción de imágenes, como el desarrollo en torno a la composición han sumado para que cada vez mas el acceso al manejo de estas sea un bien de todos, permitiendo los cambios sociales culturales a gran escala como los hemos observado, como también a escalas más pequeñas a través de la introducción del artefacto fotográfico en las familias. La cámara ha logrado entrar a la intimidad de las familias, a institucionalizar identidades. La imagen empezó a ser mas participativa, a través de la fotografía se empezó a ser más conciente del ‘hacer parte de’, de sentirse o no incluido, de seleccionara o no lo que se quiere ver, entre otros. “La información que pueden suministrar las fotografías empieza a parecer muy importante en ese momento de la historia cultural cuando se piensa que todo el mundo tiene derecho a algo llamado noticia” (Sontang, 1981: 32). Seguidamente es importante aclarar que la fotografía por sí sola, es también una invitación a la deducción a la especulación y la fantasía, hecho que toma bastante importancia en la comprensión y la dimensión informativa, de la cual estamos acostumbrados actualmente pero que para la época era una herramienta nueva de comunicación. Susang Sontang muestra entonces cómo la fotografía se fue convirtiendo en una herramienta de comunicación tal, que los periódicos que quieren tener una venta masificada como El Daly News, también conocido como el diario ilustrado de New York, utilizan la fotografía como una herramienta populista ya que según la autora, su información es para comprensión rápida mayoritariamente a través de imágenes.
“La fotografía puede tratarse como una transparencia estrechamente selectiva” (Sontang, 1981: 20), sin embargo es igual una interpretación del mundo mas acertada y cercana a la realidad. La modernidad trajo entonces este artefacto y con él las imágenes “ experiencias capturadas y la cámara el arma ideal de la conciencia en su afán adquisitivo.”
Partiendo de la definición que hace Mar Auge sobre la Modernidad, es interesante ver cómo se plantea el hoy como un momento lleno de excesos, donde sobresalta tres dimensiones las cuales están constituidas por lo que ha denominado “sobremodernidad” que se refiere a “esta necesidad de dar -----un sentido al presente, si no al pasado;------ el rescate a una súper abundancia de acontecimientos” (Augé,2004: 36). [2] Así hoy, la imagen ya no es igual de contundente, ni senta precedentes como los ocurridos en épocas donde la imagen apenas hacía su aparición. Por esto es aquí donde es bueno mirarnos y darnos cuenta qué tan dentro de la dinámica de la imagen estamos en la actualidad, cómo las múltiples preguntas sobre la función de éstas en el ambiente no son tenidas en cuenta, porque el día a día es tan mediatico que pensar en la función de la imagen supone detenernos.
La multiplicidad de información en imágenes es desbordante y pareciese sobrepasar la información escrita. Si nos autoevaluamos gran parte de nuestro conocimiento ha sido aprehendido a través de las imágenes, ya no solo no solo se tiene influencia y adquisición del conocimiento, sino además los medios, los símbolos y los mecanismos de la imagen han abierto las puertas a la manipulación de las mismas, a la manipulación del conocimiento, de la información, los mecanismos demuestran como todos podemos acceder al manejo del poder empezando por las figuras del mundo virtual. Entonces todos buscamos manejar la imagen, manipular la cámara, dirigir figuras, personajes como nos lo demuestran además el incremento de juegos de computador, programas de diseño de imágenes y video cada vez mas prácticos, las figuras de los messenyers y los celulares entre otros.
Nos encontramos en la manipulación de las manipulaciones de la imagen afirma Foncuberta, el daño es permanente y constante ya se están utilizando las imágenes haciendo montajes, retoques, intervenciones; motivando a la creación, incentivando la participación, democratizando los medios, pero a la vez homogenizando información. Qquizás el daño más grande que hemos permitido que crezca, ha sido la imagen como manipulación para el conocimiento. Los libros de colegio, la memoria de los diarios, en su mayoría tienen como interés primordial dar información que incremente el consumo, mas no la calidad pues somos herederos de la industria cultural y hacemos parte de la cada vez mas gruesa cultura de masas «Los medios de comunicación son sólo una parte de un sistema doctrinario; las otras partes son los periódicos de opinión, las escuelas, las universidades, la erudición académica, etc.» (Chomsky, 1994: 110).
Dentro de muchos ejemplos de los que se puede hablar a cerca de la burla del poder de las imágenes en la sociedad, existe uno que Fontcuberta relata. La historia de cómo en 1966 la revista National Geographic, constituida mayoritariamente por imágenes, sacó en su portada la gran hazaña del momento, el relato de un cazador que en las islas meridionales de Filipinas había descubierto a la tribu Tosaday, una pequeña comunidad constituida por una veintena de miembros, que llamaban la atención por caracterizarse por no conocer lo metales y no tener en su jerga la palabra armas y guerra, en sí, una tribu bastante primitiva a diferencia de las categorizadas en el resto del mundo para la época. Esto no demoró en llegar a oídos de antropólogos quienes se encargarían de hacer una investigación más exhaustiva, según señalaban los reportes de la revista. La prueba fidedigna fueron las fotos que acompañaban. El antropólogo Juan Elizande fue quien se encargó de la investigación y el presidente de las Filipinas Ferdinad Marcos hizo despejar una zona de 20 mil hectáreas sólo para los Tasady, restringiendo el personal de quienes quisieran entrar a este parque natural. Pasaron los años y perdió vigencia el tema; tiempo después Marcos tenía que dejar el poder y un periodista y un antropólogo diferentes aprovecharon para hacer presencia en territorio Tasady y se dieron cuenta que todo era una gran farsa, no solo por el atuendo o por la lengua, sino porque la familia misma confesó haberse prestado para la gran mentira que costó varios fascículos de la Nacional Geographic con fotos y reportajes. Según Fontcuberta, la razón de todo esto fue el interés del presidente Marcos por acallar a través de esto que su gobierno era una tiranía donde se reprimían la libertad democrática y estaba en la mira de organismos internacionales.
La manipulación, entonces, es cuestionarnos a cerca de qué información de conocimiento global que hemos tenido en las últimas décadas y cuáles han sido las referencias que hemos tenido para los acontecimientos sucedidos. Si fueron los medios, hasta dónde logré yo llegar a través de ellos?, Qué me hizo pensar o tomar ciertas posiciones? Tuve la información global general de los acontecimientos?. Es de esta manera que la II guerra mundial no fue el único escenario de manipulación con víctimas y con condiciones humanas de por medio, desde entonces hasta hoy, hemos estado dentro del juego de los medios para las últimas guerras pero: Cuál ha sido nuestra postura? Cómo ha reaccionado el mundo? Se puede presumir que las percepciones ante el dolor ajeno, ante lo inhumano, ante la guerra ha cambiado? Nos ubicamos ahora en el marco de cuestionar el dolor en las imágenes, el uso de éste para ciertos intereses; a la vez, es evidente la impunidad en otros casos, donde no se da razón de nada.
Las catástrofes de las guerras siguen ocurriendo gracias a que al parecer, las guerras no han sido suficientes para crear otros mecanismos de confrontación; es más: seguimos ratificando lo anunciado por Ernest Junger en 1930 “ No hay guerra sin fotografía”, Identidad entre la cámara y el fusil, disparar la cámara y dispararle al ser humano, hacer la guerra y hacer fotos son actividades congruentes.” (Sontang, 2002: 79)
Una de las casas precursora de la documentación de los conflictos, la emprendió en E.U, durante la guerra de secesión, la casa dirigida por Mathew Brady y reconocida inclusive por presidentes como Lincoln. Reconocieron que retrataba imágenes crudas de la guerra porque “la cámara es el ojo de la historia”. De alguna manera éste es el mensaje que se quiere transmitir acá, la importancia de la imagen y el registro de los acontecimientos con el fin de generar memorias que permitan tener antecedentes a las futras generaciones. Sin embargo esto no debe ir en contravía de la ética de la imagen, la imagen no debe quedarse como elemento de admiración, de exaltación, las imágenes de dolor deben tener un especial cuidado. Publicar una imagen cruda sólo por satisfacer los intereses de quienes la publican, mas no de las víctimas, de quienes hacen parte de la escena, no es ético y cuestiona por demás el impacto que se quiere tener de la imagen en el espectador, ¿comunicar?, ¿transmitir dolor?, ¿producir odio?. Ahora bien si Estado Unidos, a través de sus casas de periodismo fue precursor en la documentación de las guerras y sustentaba entones su importancia porque era la forma como quedaban memorias en la historia. Es paradójico que en el tiempo este mismo país, también a través de sus casas de periodismo, ha evitado tener registros gráficos de otras guerras. Es cuestionable por qué los medios de este país no hicieron gran despliegue a cerca de la guerra de Afganistan. ¿Alguien recuerda imágenes de lo sucedido en esta guerra? O mejor, para citar otro ejemplo mencionado por Fontcuberta y Susan Sontang ¿cuáles son las imágenes que recordamos de la guerra del Golfo? Si hacemos memoria, tal vez muchos recordemos imágenes nocturnas de bombardeos aéreos, talvez recordemos también la insistencia por parte de Sadam Husseeim por incendiar los posos petroleros en Kwait y recordaremos imágenes de un pato nadando entre el petróleo. Lo que no todos sabremos es que esta imagen era una imagen de la catástrofe ecológica producida por el barco Exxon Valdez que se estrelló en las costas de Alaska. Lo cierto sí, es que tendremos una sensación vaga de las imágenes de una tecnoguerra, de grandes bombardeos desde aviones en las noches como lo transmitían cadenas nacionales e internacionales.
Es decir, pocas imágenes existieron de esta guerra y de otras que han quedado impunes, ni que hablar de la guerra de las Malvinas y de otros acontecimientos de los que no hay evidencia. Sin embargo hoy las crudas imágenes de la guerra en Irak, son excesivas y actúan como una campaña publicitaria en contra del terrorismo.
Quizá todavía parezca irrelevante pensar que los medios, ya sea electrónicos, escritos entre otros, en busca de la venta, utilizan la producción de información, juegan con las imágenes de las guerras, recortan y pegan imágenes de antes para componer otras nuevas no con la misión de registrar un hecho, de comunicar para crear una verdadera opinión pública y mucho menos para que los espectadores sean verdaderamente libres de elegir y de opinar ante los acontecimientos. Pero ¿Si esto es con las imágenes ,cómo podremos saber qué tan cierto es lo que escriben?. Es irrelevante pensar que los medios jueguen con las imágenes y de paso con el dolor de la gente. Es aun más evidente cómo la imagen puede funcionar como dispositivo en los medios masivos, cumpliendo con la característica de la composición, manipulando opiniones y creando diferencias.
La sobremodernidad nos invade entonces con exceso de imágenes porque la cámara digital ya está al alcance de todos y la producción es casi ilimitada así como los medios para su difusión: Internet lo ofrece todo y de ahí le siguen el resto de medios que sin información, sin fuentes de los hechos, replica una y mil veces las imágenes. Y si bien tenemos derecho a la información, las imágenes de guerra, de dolor, no deberían tener un contenido informativo en respeto a las víctimas y con el fin de prevenir las confusiones. La imagen fotográfica en un conflicto no puede ser la mera transparencia de lo sucedido. Es quizá imparable o difícil regular el trato de la imagen en protección del dolor de las víctimas. Solo uno o dos años atrás todos estábamos viendo a través de Internet las atrocidades que soldaditos de Estados Unidos hacían, no solo al publicar las imágenes sino al forzar a los retenidos a hacer atrocidades para la creación de imágenes. ¿Cuál es el fin? ¿Producir una imagen? Los inocentes jóvenes podrían estar descansando de su oficio de guerreros y buscar distracción a través del democrático uso de la cámara. Es esto normal o es una manifestación de la transformación cultural, de la manera como la guerra puede llegar a todos, el acceso directo de un ciudadano cualquiera a la guerra.
“Las imágenes de los sufrimientos padecidos en la guerra se difunden de manera tan amplia en la actualidad que es fácil olvidar cuán recientemente tales imágenes se convirtieron en lo que se esperaba de fotógrafos notables” (Sontang, 2003; 52) Susan Sontang afirma que así es como las imágenes se convierten en favorables al oficio del guerrero.
La fotografía cumplía en parte el papel de la memoria, daba la opción de alejarse de los acontecimientos y verlos con ojos de observador, la opción de generar una pequeña reflexión sobre lo sucedido y acontecido.
“El conocimiento de determinadas fotografías erige nuestro sentido del presente y del pasado inmediato. Las fotografías trazan nuestras rutas de referencia y sirven de tótem para las causas: es más probable que los sentimientos se cristalicen ante una fotografía que ante un lema (…) Las fotografías que todos conocemos son en la actualidad parte constitutiva de lo que la sociedad ha elegido para reflexionar “(Sontang, 2003:99).
Por lo anterior es importante para finalizar este acápite, reiterar en la idea de que la imagen y la fotografía tiene implícito un ejercicio de memoria que hacen reconocer las vidas tanto de quienes hacen parte de las imágenes, como los observadores de ellas. Es por esto que hacer un ejercicio conciente de esta reflexión puede generar resultados aplicables a intereses más sociales como los que contienen el trabajo que se sustenta desde este marco teórico.
Susan Sontang nos habla de las fotos que durante 1890 y 1930 fueron tomadas, registrando linchamientos en Estados Unidos y que tiempo después se les dio un espacio de exhibición en una galería durante el año 2000. Lo que produciría casi inmediatamente que el espectador de la exposición se volviera espectador de estas imágenes y estos hechos también; cuál podría ser el sentido? Aquí la autora afirma que la “la desvergüenza al fotografiarlo, es intrínseca a la perpetuación de este mal” (Sontang, 2002: 106). Seguidamente explica que estas fotos se hicieron en calidad de recuerdos y algunas fueron convertidas en postales donde incluso parte de los espectadores presentes allí se encontraban sonrientes. La respuesta al objeto de la exposición fue que era un forma de examinar las fotografías y en hacer una reflexión a cerca de las diferentes creencias que existen y que por lo tanto lo que es bárbaro para unos es “solo estoy haciendo lo que hacen todos los demás”, para otros. Y es muy elocuente y precisa la pregunta a este respecto ¿A quién queremos culpar? Una vez más: mostrar fotos a veces se queda solo en la muestra de imágenes omitiendo el largo proceso que ha podido haber para desatar los conflictos, mostrar las fotos se queda en imágenes de un bando u otro que emite implícitamente el mensaje de buscar un culpable, buscar un bueno o un malo. Las imágenes no pueden omitir la historia, es importante saber los contextos, las causas los desarrollos para tener una verdadera comprensión. Es importante tener un proceso de trabajo, un acercamiento más ético con quien es fotografiado.
[1] No está por demás cuestionar, cómo esa lectura, esa mirada de la estigmatización de cultura de masas, aún hoy en lugar de inquietarnos a acerca de nuestro deber allí, ha contribuido a identificarnos como masa, invisibilizando la importancia del poder y el carácter individual. Como lo sustentan Jhon Holloway en Cambiar el mundo sin tomar el poder y Paloma Blanco en Modos de hacer: arte publico y acción directa. Quienes enfatizan en todo lo que constituye hoy el poder de periferia del que se trata de hablar aquí de manera tácita.
[2] El segundo momento se refiere a otro de los aspectos del exceso pero paradójicamente lo ha denominado “achicamiento del planeta” ya que éste da cuenta del exceso de espacio utilizado y la rapidez con la que contamos para el transporte, la comunicación y la comunicación satelital que prácticamente se introduce en la intimidad de cada hogar, transmitiendo información seleccionada que puede ser un engaño y una manipulación. En conclusión plantea cómo la rapidez y la abundancia han hecho del mundo un espacio pequeño para el hombre de hoy. Finalmente la tercera figura de exceso es la figura del “ego del individuo”, refiriéndose al estudio etnográfico antropológico, por medio del cual, según el los intérpretes, se constituyen a sí mismos a través de los estudios que se le hacen a otros, catalogando este método de reductor (del terreno al texto, del texto al autor) ( Auge, 42; 04). Esta característica es importante ya que saber estudiarnos como individuo ha adquirido gran importancia; según Auge, en otras épocas lo individual no incidía tanto en la colectividad como en la actualidad, lo que significa para el autor que la producción individual de sentido es, por lo tanto más necesaria que nunca (Augé,2004).




